Cuando un día te sientas abatidos, triste, te mires en el espejo y tu reflejo te saque la lengua y se ría de tí, se te derrame el café, el pelo te quede de cualquier manera menos como a tí te gusta, se te rompe una uña, el niño amanece con fiebre y no tienes con quien dejarlo (hasta que, como no, aparece la persona menos indicada para ello), se te rompe un tacón o la zuela del zapato, el coche no arranca......y encima llegas tarde a trabajar hoy que tienes a primera hora una reunión súper importante.....
Justamente ese día, ese que al principio piensas que no tenías que haberte levantado.....
Justamente ese día... relájate, permítete ser imperfecto/a, deja que las cosas salgan como salgan....porque tú tienes la "magia," y en vez de caminar saca tus alas y VUELA. Un vuelo no muy alto. Un vuelo no muy rápido, relajante y placentero. Un vuelo que te permita ver todo aquéllo que no ves cuando vas caminando (osea, de tu cabeza hacia abajo). Ese vuelo que te permita ver que, por encima de tí hay cientos de cosas, detalles...que normalmente no ves porque vas estresado y mirando de tu nariz hacia abajo o simplemente vas con el piloto automático puesto y no recobras la consciencia hasta que llegas al trabajo, por tanto: NO VES NADA.En tu vuelo:
verás un balcón precioso en el que nunca habías reparado; una casa antígua que tiene una cristalera preciosa posiblemene con cientos de años de antigüedad y en la que nadie ha reparado desde hace mucho tiempo; ves el cartel de una tienda que no ha cambiado desde que tenías 5 años y que de pronto te vuelve a hacer sentir como el niño que fuiste; gente asomada a sus balcones, sobre todo jubilados, sintiéndose afortunados de haber pasado ya su etapa de acelerados; detalles de arquitectura en los que nadie repara y que son joyas dignas de ver; o, en última instancia......el CIELO...,que siempre está ahí, unas veces con su azul intenso y su sol radiante luciendo, y otras aceptando que el ardiente astro tenga frío y se acurruque en un hermoso mar de nubes de cualquier color... DISFRUTA y piensa que ese día, con todas sus cosas, nunca NUNCA volverá y sea como sea tenemos que aprovecharlo. Aprender a dar esquinazo a esos momentos que nos hacen sentir mal, aceptarlos como vienen y tratar de darles la vuelta de modo que veamos lo malo como diferente, como un modo que tiene la vida de sacarnos de la rutina. Estoy segura de que, si comparáramos este ejemplo que yo he puesto, u otros que a ustedes se les ocurra con otras desgracias que pasan en el mundo, nos sentiríamos incluso afortunados.
Justamente ese día, ese que al principio piensas que no tenías que haberte levantado.....
Justamente ese día... relájate, permítete ser imperfecto/a, deja que las cosas salgan como salgan....porque tú tienes la "magia," y en vez de caminar saca tus alas y VUELA. Un vuelo no muy alto. Un vuelo no muy rápido, relajante y placentero. Un vuelo que te permita ver todo aquéllo que no ves cuando vas caminando (osea, de tu cabeza hacia abajo). Ese vuelo que te permita ver que, por encima de tí hay cientos de cosas, detalles...que normalmente no ves porque vas estresado y mirando de tu nariz hacia abajo o simplemente vas con el piloto automático puesto y no recobras la consciencia hasta que llegas al trabajo, por tanto: NO VES NADA.En tu vuelo:
verás un balcón precioso en el que nunca habías reparado; una casa antígua que tiene una cristalera preciosa posiblemene con cientos de años de antigüedad y en la que nadie ha reparado desde hace mucho tiempo; ves el cartel de una tienda que no ha cambiado desde que tenías 5 años y que de pronto te vuelve a hacer sentir como el niño que fuiste; gente asomada a sus balcones, sobre todo jubilados, sintiéndose afortunados de haber pasado ya su etapa de acelerados; detalles de arquitectura en los que nadie repara y que son joyas dignas de ver; o, en última instancia......el CIELO...,que siempre está ahí, unas veces con su azul intenso y su sol radiante luciendo, y otras aceptando que el ardiente astro tenga frío y se acurruque en un hermoso mar de nubes de cualquier color... DISFRUTA y piensa que ese día, con todas sus cosas, nunca NUNCA volverá y sea como sea tenemos que aprovecharlo. Aprender a dar esquinazo a esos momentos que nos hacen sentir mal, aceptarlos como vienen y tratar de darles la vuelta de modo que veamos lo malo como diferente, como un modo que tiene la vida de sacarnos de la rutina. Estoy segura de que, si comparáramos este ejemplo que yo he puesto, u otros que a ustedes se les ocurra con otras desgracias que pasan en el mundo, nos sentiríamos incluso afortunados.

No hay comentarios:
Publicar un comentario